El ataque sufrido por C., el chico de 14 años apuñalado en Comodoro cuando iba a la escuela, encendió la alarma en la comunidad educativa de la Escuela 749, donde el temor se instaló entre estudiantes, familias y docentes. “A cualquiera le puede pasar”, remarcó Emanuel Viegas, director de la institución.
El directivo explicó que la escuela tomó intervención apenas conoció lo ocurrido y activó el protocolo correspondiente, con acompañamiento del Ministerio de Educación y de la familia del menor. “Nos acercamos al hospital, nos pusimos a disposición y trabajamos para resolver también cuestiones vinculadas al seguro”, señaló. El chico recibió el alta y ya se encuentra en su casa, donde continúa recuperándose.
Viegas remarcó que, más allá de la evolución física, ahora la principal preocupación pasa por el impacto emocional que dejó el hecho. “El cuerpo humano se recupera, pero ahora hay que pensar también en lo emocional y en cómo está él para los días que vienen”, advirtió.
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La víctima fue apuñalada en el límite de los barrios San Cayetano y Moure.
La situación generó una fuerte conmoción puertas adentro del colegio, que cuenta con más de 650 alumnos. Según contó el director, los compañeros del adolescente expresaron angustia no solo por lo que atravesó el estudiante herido, sino porque entienden que ellos también podrían quedar expuestos a una situación similar.
Muchos llegan solos a la escuela en colectivo, incluso desde muy temprano. “Hay chicos que se toman el colectivo a las 6.10 o 6.20 de la mañana porque si no llegan tarde. Algunos pueden ser acompañados por sus padres, pero otros no”, detalló.
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En ese contexto, Viegas pidió reforzar medidas preventivas en la zona de la escuela. Señaló que uno de los principales problemas es la escasa iluminación en sectores clave del recorrido de los estudiantes, como la calle Croacia, inmediaciones de la calle Los Fundadores, la parada de la Línea 1 y el trayecto entre la Escuela Perito Moreno y esa parada. “Por esas calles transitan chicos y chicas todo el tiempo”, advirtió.
También reclamó más cámaras y monitoreo en los corredores escolares. Si bien reconoció que hay presencia policial en determinados horarios, consideró que eso no alcanza. “No sé si más efectivos será la solución, pero más iluminación, más cámaras y monitoreo pueden ayudar”, sostuvo.
En la zona hay presencia policial, pero piden más iluminación y cámaras.
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Mientras esperan que el adolescente pueda reincorporarse a clases en las próximas semanas, desde la institución insisten en que la inseguridad ya dejó de ser una preocupación aislada. “Los chicos merecen sentirse seguros al menos para ir a la escuela”, resumió el director, en una comunidad donde el miedo ya forma parte de la rutina cotidiana.
