“Con profundo pesar, despedimos a la actriz Adela Gleijer, destacada referente de las artes escénicas, con una extensa y valiosa trayectoria en teatro, cine y televisión. Acompañamos con afecto, en este doloroso momento, a su hija, la actriz Andrea Tenuta, así como a sus familiares, amistades y seres queridos». Mediante un comunicado la Asociación Argentina de Actores despidió a la artista uruguaya, miembro de una familia de artistas, que murió a los 92 años.
Gleijer había nacido en Montevideo, el 20 de septiembre de 1933. Comenzó su formación y las primeras labores en la actuación en su ciudad natal. Realizó su debut escénico en 1956, en el Teatro El Galpón de Montevideo con El centroforward murió al amanecer, experiencia en la que conoció a Juan Manuel Tenuta, el hombre con el que uniría su vida. Con esa compañía participó, entre otras obras, en El círculo de tiza caucasiano y Rey Lear.
Más tarde, se radicó en la Argentina, donde desarrolló gran parte de su recorrido artístico. Su larga trayectoria incluye títulos como Hombre y superhombre, Lo frío y lo caliente, Gris de ausencia, Lupines, El prisionero de la Segunda Avenida, Tres buenas mujeres, Greek, Veraneantes, ¿Cuánto cuesta el hierro?, El pino de papá, Encuentro en Roma, Sangre huesos piel alma, Al vencedor y Con tinta y con sangre, entre otros. Formó parte de los elencos del Teatro San Martín y el Teatro Nacional Cervantes y participó en los ciclos Teatro Abierto y TeatroxlaIdentidad.
En cine fue parte de los elencos de películas como Flores robadas en los jardines de Quilmes, La fidelidad, El señor presidente, Cerro Bayo, Casi no nos dimos cuenta, Algún lugar en ninguna parte, El hombre del subsuelo, Contragolpe y Clínica con música.
Por otro lado, también fue importante su recorrido en televisión. Trabajó en Celeste, siempre Celeste, Amo y señor, Sos mi vida, Mujeres de nadie, Mi familia es un dibujo, El árbol azul, Verdad consecuencia, Enséñame a vivir, Princesa, El hombre de tu vida, Vulnerables, Mujeres asesinas, Los buscas de siempre, Los Roldán, Verano del 98, Trillizos dijo la partera y Pobre diabla.
Es escenario y el hogar, aunque no fueron para Adela el mismo territorio, estaban conectados por la misma realidad del día a día. Sobre todo la familiar y por esa unión que tenía con su compañero, Juan Manuel Tenuta, fallecido en 2013.
“Hace poco a nuestra hija Andrea le preguntaron sobre nosotros y respondió que, según ella nos veía, estábamos unidos por el amor y por el humor. Y es cierto, porque lloramos muy fácilmente y nos matamos de risa con la misma facilidad. Pero no hubo recetas. Así se dieron las cosas. Imaginate que en tantos años también pasamos momentos muy difíciles. Pero ninguno de esos momentos fueron lo suficientemente graves como para separarnos. Personalmente, creo que hay cosas que se resignan. Pero, ¿qué es lo que no se resigna en una vida en sociedad? Es de persona adulta resignar. En materia de amor, no toda la vida uno se la pasa al borde del abismo…“, decía Adela.
