La Real Fuerza Aérea Británica (RAF) llevó a cabo vuelos que unen las Islas Malvinas con la Antártida y Chile, en el marco de operaciones logísticas y militares que refuerzan su presencia en el Atlántico Sur. En el caso más reciente, una aeronave Airbus KC.Mk 2 Voyager despegó desde el archipiélago, realizó maniobras vinculadas a operaciones antárticas y luego aterrizó en territorio chileno, una secuencia que no responde a un hecho aislado sino a un patrón sostenido.
Según la información relevada, este tipo de vuelos forma parte de un esquema que se consolidó a lo largo de 2025, con recorridos regulares entre Malvinas y distintos puntos estratégicos de Sudamérica. El objetivo es mantener la presencia militar británica en la región, asegurar el reabastecimiento de las fuerzas estacionadas en el archipiélago y brindar apoyo a operaciones de control aéreo, marítimo y antártico.
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La aeronave Voyager operó desde la base militar de Monte Agradable, en Malvinas, realizó maniobras sobre el continente antártico y posteriormente aterrizó en una base militar de Chile. Días antes, el mismo avión había efectuado varios despegues sin que se informaran públicamente sus destinos, en coincidencia con la operación de un Airbus A400M de la RAF, utilizado para transporte militar.
El vuelo desde Malvinas a Chile
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La presencia simultánea de ambas aeronaves permite inferir “una operación coordinada de logística aérea”. Mientras el Voyager cumple funciones de reabastecimiento en vuelo, el A400M se encarga del traslado de personal y materiales, ampliando la capacidad operativa británica en una región de amplias distancias y condiciones climáticas extremas.
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Desde el punto de vista geopolítico, estas maniobras consolidan el rol de Chile como aliado logístico del Reino Unido en el extremo sur del continente. En paralelo, para Argentina, este tipo de vuelos es seguido con atención debido a su impacto en la vigilancia y el control del Atlántico Sur y la Antártida, consideradas “zonas de especial sensibilidad geopolítica”.
Los movimientos aéreos británicos entre Malvinas, la Antártida y Chile reflejan una estrategia de presencia sostenida y coordinación logística en la zona. Lejos de tratarse de vuelos ocasionales, se inscriben en una dinámica regional que continúa generando atención y análisis por sus implicancias militares y geopolíticas.
Con información de 19640 noticias, redactada y editada por un periodista de ADNSUR
